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(12 de Junio)

Y llegó la hora que decidimos quedarnos solos pese a que ninguno realmente se esfuerza en sentirse solo. Cerramos las puertas interiores y cerramos las puertas exteriores, nos quedamos finalmente solos. Durará el tiempo que nosotros decidamos o el que decidan las personas que se preocupan por nosotros de verdad. La soledad siempre fue “anormal” en los humanos, ya que nuestra condición de partícipes en la actividad social no nos permite obtener ese lujo en vida. Por ello tenemos que vivir rodeado de todo tipo de ser vivo, indeseable o no.

Finalmente llegó la hora de estar con nosotros mismos, intentaremos aprovecharlo al máximo y si no nos fastidian la cosa, buscaremos que dure un buen rato. Cierro mis ojos y empiezo ha imaginarme mi vida sin nadie más alrededor que la oscuridad y la luz. Pero dentro de mi sueño de “espacio vital”, aparece una figura humana. Camina despacio y se nota que no tiene ninguna prisa en llegar hasta mi. Al final consigue alcanzarme en mi cenit, luego de mirarme fijamente, como si en otra vida le hubiese hecho algo muy malo, se sienta a mi lado y se queda en silencio. Yo no puedo evitar observarlo, ha invadido mi aura y está tan quieto y tan distante al mismo tiempo que yo no me siento en paz. De él emana una profunda lucha interna que lo convierte en algo raro y extraño para ser una persona que ha vivido tanto tiempo (a juzgar por su edad… ). Sigo mirando fijamente, al final le pregunto:

- ¿De qué tiene usted miedo?

- De quedarme solo – responde sin atragantarse

- Solo – repito yo y añado – Solo no nos podemos quedar casi nunca. Yo en mi soledad, no le había invitado a usted

- No te preocupes hijo – volteó la cabeza al responder – Yo he vivido de hacer cada día lo que me da la gana con cualquiera

- Pues, déjeme decirle que no lo he echado, por que creo que me necesita para sentirse mejor – le dije sin mostrar flaqueza ante su mirada fija y “culpable”

Se quedó otra vez callado. Yo también, luego volví a quedarme en mi soledad sin importarme que él estuviera allí conmigo. Y así nos quedamos durante el tiempo que decidí estar metido en un mundo solitario que era invadido por aquél viejo hombre que buscaba “algo”, pero que no quería obtenerlo solo.

Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, Líder de un Movimiento de Masas, Presidente Vitalicio de un País, uno de los Hombres más Ricos del Mundo, Presidente de la Unión Africana y Padre de familia numerosa. Ese era el balance de ese viejo que se sentó a mi lado invadiendo mi momento de estar conmigo, y al que yo acepté por pura humanidad y por que noté una soledad extrema en su vida. Cuando fundas una comunidad basada en el “favoritismo”, los resultados son evidentes a la larga y no siempre traen buenos frutos. Si se le pregunta a cualquiera de los seres vivos en la tierra, que ¿quién es Teodoro Obiang Nguema Mbasogo?, las respuestas pueden variar según el interés que tengan unos y otros en esa pirámide favoritistas que crea el citado hombre. Por ejemplo, la pregunta se la haces a José Bono, te responderá “es un hombre de Estado, que está realizando una labor titánica en la búsqueda del desarrollo de su pueblo”, ¿lo escucharon?, ¡una labor titánica!. Y así, así es como podrían ser las miles y miles de respuestas que a cada paso nos encontraremos al hacer la pregunta. ¿Pero, qué pasa si le preguntamos a un chaval estudiante de economía en Kuala Lumpur?, la respuesta simplemente sería “no conozco a ese señor, ¿de qué país habla usted?”, claro, eso sería lo normal, pero ¿y si le hablamos de 700.000 barriles de crudo diarios?, lo más normal sería que el joven buscase en google y cosas “de la vida mal vista” desde el exterior, se encontraría con que el susodicho “empresario-general-presidente”, es tratado por todos como un dictador sanguinario (lo de sanguinario no me gusta, le da un toque romántico… y la seriedad pasa por decir “dictador” sin laureles). Eso, con José Bono y el Kualalumpuriense haciéndose su idea personal del mandatario guineoecuatoriano, llegamos a la conclusión de que el “todopoderoso” no encuentra a nadie que diga que como Presidente de unos 650.000 negros de la zona del golfo de guinea es un fiel reflejo de la buena gobernabilidad y un declarado demócrata. Económicamente, tendrá amigos hasta en la sopa, pero como persona política, no tiene más amigos que aquellos que ven en él un billete con la cara de Lincoln marcada, o la fachada de algún monumento histórico europeo bajo un fondo violeta.

Tus generales y comandantes están al acecho constantemente, por que has infiltrado a hermanos tuyos entre sus filas para “controlar” el brazo armado. Pero nadie en la historia de la vida ha conseguido controlar a los que llevan rangos y fusiles, por lo que en ese aspecto, estás muy solo, solo están contentos (los militares…) cuando les haces llegar el dinero a raudales, y cuando haces que les tengan pánico. Pese a todo, alguno pensará que con el poder del arma que lleva en la mano, puede “intentar algo”. Los que te acompañan en la titánica labor de hacer país interiorizando lo público, tampoco son muy de fiar, ya que son expertos en hacer declaraciones al final de todo y ante las cámaras de televisión de toda la tierra que “Se acostaba con nuestras mujeres… ¿cómo creen que pudimos ser amigos de él?. No dijimos nada por miedo a que lo volviera a hacer…”, ¡totalmente descartados!, los que ahora van de 4×4 en 4×4 y construyéndose mansiones, metiendo dinero en bancos de dudosa reputación y dejándose sentir entre la sufrida población con abusos de poder y cagadas sobre los derechos humanos, serán los primeros en hablar de esa “violación que sufrió mi esposa o hija…”. También podrían engrosar, honorablemente, la lista los que hablan de “relaciones bilaterales” y de “no ingerencia en asuntos internos de un Estado independiente”, aquellos que sólo quieren sacar tajada de tu mala gestión. Por que saben que robas descaradamente a tu pueblo para beneficio propio y ellos necesitan que sea “así de fácil…” hasta cuando las personas “sensibles” decidan dejar de dar cobertura a esa fechoría. Fíjate, ni siquiera has muerto políticamente, y ya te están tratando como un dictador de pacotilla. Mobutu y Gadafi (hay millones de ejemplos…) jugaron ha poner dinero robado sobre la mesa, y ellos, como buitres, acudieron a la llamada de uno que no pasará a la historia como lo tiene planeado. Luego será un pueblo desilusionado el que decida quitarte el cartel de héroe, por que como tú repites, “son unos envidiosos llenos de rencor y de ideas importadas los que no te dejan gobernar con sabiduría y buen corazón”. Darán paso a otra manera de ver la cosa de la gestión de sus esfuerzos y bienes, tan difícilmente logrados con el sudor de la frente. Finalmente te abandonarán los tuyos… ¡si!, los tuyos, ¿que por qué?, pues por que saben que no vivirás eternamente, y querrán “colocar a base de favoritismo” a sus hijos y así no perder el poder, por más efímero que sea. Te dejarán y dirán ante el mundo que “nuestro padre, hermano y familiar fue una estela en la sociedad, por eso debemos olvidar y pasar página”… Y de ese modo, conseguirán que nadie mas vuelva ha seguir tu ejemplo, por que los dioses de carne y hueso no existen para este mundo real.

Pero yo no te abandonaré querido viejo. “Te desafió, por que te quiero” decía la maestra de un muchacho de 10 años para recordarle que no es cuestión de ver un monstruo donde hay un corazón (incluso de piedra…), es cuestión de dejar de lado las tonterías que ofrece el estado de ánimo frustrado por una gestión alocada y ponerse las pilas para enfrentarse a un mundo menos doloroso en lo que ha idiotez se trata.

Cuando me volví a meter en mi yo interno, el viejo se había marchado. Pero dejó una nota donde estuvo sentado meditando en la que decía:

“LA HISTORIA NO ABANDONA EN LA SOLEDAD A LOS VALIENTES”

Leí esa nota como unas cuantas de veces. La verdad estaba dicha en tres palabras simples. Me levanté y empecé ha caminar hacia donde había llegado el viejo. Justo cuando alcancé el lugar, me paré y reflexioné un poco en lo que iba a hacer. Finalmente decidí entrar. Al otro lado me encontré con mi familia en su totalidad, encabezada por mi querido progenitor, ellos me miraron como me miraron en toda mi vida a su lado y antes de que dijeran nada, les mostré la nota dejada por el viejo invasor de sueños de soledad. Mi progenitor cogió la nota y se la metió en el bolsillo, luego se dieron la vuelta. Yo me puse detrás de la comitiva familiar y nos adentramos en la misma luz de donde llegó el viejo invasor de soledades.

Nsé… del lado de la historia que no abandona en la soledad a los valientes.