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Anthony Hopkins realizó una de las actuaciones cinematográficas que se guardan en la retina por los siglos de los siglos. Yo cuando vi esa película, no pude evitar pensar en la familia de ese gran actor de cine. ¿Podría estar plácidamente dormida y soñar al lado del actor, su esposa y sus hijos?. Por que la sangre fría y esa capacidad de adentrarte en el papel de un personaje como Hannibal Leckther es de un altísimo riesgo para todo lo que te rodea fuera de la celuloide.

Como es bien sabido por todos los adultos y por los no muy adultos, estar callado cuando hay algo que te molesta es malo. Para los que son unos hipócritas y le sonríen incluso a lo negativo para quedar bien, es algo muy normal en sus vidas tanto laboral, como personal. Podríamos intentar cuajar la diplomacia dentro de ese terreno hipócrita, pero ya conocemos el resultado de esa “intentona”, por que nos saldría alguno ha recordarnos de que la diplomacia juega en una liga “inferior” a la política y por lo tanto, es mucho más cercano a los problemas de los países donde se ejerce. Un diplomático no puede resolver los problemas de la gente que no se encuentra en su agenda profesional. Las embajadas y consulados de los países en diferentes partes del mundo, hacen de imagen para el país al que representan y de “vigilantes” para el país donde tienen su representación diplomática. No estoy bien situado para dar una charla sobre la labor de un diplomático, no lo puedo hacer bien, ya que tampoco estoy a la altura de tratar con certeza un tema tan espinoso y tan increíblemente oscuro. Pero como en la vida he tenido que lidiar con varios hombres y mujeres ligados estrechamente con la diplomacia, creo que todo lo que vaya a decir en esta carta es fruto de ese acercamiento que aveces me lleva a conocer a hombres y mujeres con un sentido de la humanidad muy noble, y a otros con una visión “vaticana” de lo que es su labor. El que escribe, tiene pasaporte diplomático… que conste.

En algunos países, donde es sabido que la gestión interna la realizan unas personas incompetentes, malos, sádicos, asesinos, brutos, malvados, irresponsables, ladrones, corruptos, amantes de las faltas de libertades, del fomento del odio y el separatismo interno entre hermanos, enriquecimiento ilícito y abuso de poder, las misiones diplomáticas se reducen en nada y rayan la hipocresía total. Es verdad que no los estoy poniendo muy bien, pero insisto que dentro de ella, hay gente tan humana como la mayoría de los pobladores de la tierra. Y es que no es posible entender, por que tampoco nadie te lo explica muy bien, que la diplomacia en esos países que abanderan la mala gestión de la vida de sus conciudadanos como algo real y palpable, tengan una explicación tan barata para que las personas entiendan que su misión está lejos de meterse en los “ASUNTOS INTERNOS” de ese país. En los países donde la cosa de la gestión pública está bastante mal hecha, los representantes diplomáticos de países donde las cosas están, también, mal hechas, pero con un fondo mucho más amplio en lo que ha respeto popular se refiere, se escudan en gestiones llamadas humanitarias, permitiendo la entrada de ONGs, la aportación cultural y el mantenimiento de las buenas relaciones entre los Estados implicados. Por eso no es muy difícil encontrarte a un diplomático simpático que te hable de tu jodido país como si la cosa fuese a cambiar en breve. Con una excelente sonrisa de oreja a oreja (es una de las lecciones que aprendes en la escuela diplomática…), te hablan de los progresos que tú no serías capaz de ver por que van lentos y tú tienen prisa en conseguir una libertad que a otros les ha costado siglos y siglos de sufrimientos (haciendo clara referencia a occidente…). O cuando te dicen que debes tener cuidado con lo que opinas, por que no es más inteligente el que chilla, si no el que sabe esperar, haciendo que tú veas la cosa como si sentirse libre solo puede ser permitido por aquellos que se callan y esperan a que lleguen los tiempos buenos (o sea, los marcianos y sus ovnis llegarán en breve, y si no lo hiciesen pronto, el arcángel Gabriel cumplirá lo dicho en el librito de los profetas… comedura de coco increíble…). Insisto en que mis conocimientos de la labor diplomática se reduce a lo que yo conozco personalmente y que por lo tanto, es perfectamente rebatible por quién crea que me equivoco.

Yo no se, pero por que aveces soy muy ingenuo, tiendo a creer que las cosas pueden hacerse de otra manera. ¿Por qué no se deja de hacer negocios con líderes corruptos y gobiernos que hacen daño a sus pueblos?, es una pregunta de esas que le haces a cualquiera y te suelta un rollo para no llegar a decirte jamás que “por que el mundo es como es y los carnívoros se comen a los herbívoros, y esos a su vez se comen las plantas que brotan de una tierra abonada por los restos fósiles de los carnívoros”, ley de vida. Se hacen negocios con los países corruptos, por que nadie respeta al débil y en muchos casos (en todos los casos…) el débil es siempre el pueblo llano. Y es que así es posible que no se entienda la gestión de un diplomático. Por que si vives en un país donde sabes muy bien que las cosas van mal por que unos cuantos cazurros se encargan de acaparar lo que da la naturaleza laboral de ese país, y no haces nada por denunciarlo, me parece que la diplomacia entonces está jugando un papel bastante negativo en las vidas de la gente que te rodea, a través de ti. Ya se que se escriben informes detallados que luego se envían a los jefes en el país que te ha puesto de “observador de lujo”, pero esa actitud sigue siendo una gran hipocresía de parte de las representaciones diplomáticas. ¿Por qué triunfó Julianne Assange con wikileaks?, la respuesta está más que clara… los diplomáticos tienen la misión de moverse sobre las cabezas y encontrar siempre los puntos flacos de los Estados donde están representando a su país y así jugar con ventaja en cualquier movimiento que lleve a hacer mucho dinero para su país. Es una labor que se premia, ya que un espía es mucho más rentable que un general con un ejercito moderno y equipado. Insisto, todo lo que escribo acá es fruto de mi limitado conocimiento acerca de la labor real de una representación diplomática.

Pero claro, el mundo sigue avanzando mal, los gobiernos dictatoriales siguen haciendo y deshaciendo a sus anchas, algunos países democráticos siguen invadiendo a otros por que les da la gana hacerlo, mucha gente joven sigue intentando cruzar el estrecho hacia occidente sin que nadie en las altas esferas denuncie claramente a los gobiernos que hacen posible ese suicidio colectivo de tantos chicos y chicas que ya no pueden seguir viviendo bajo el yugo de sus gobernantes y de la pasividad de las representaciones diplomáticas que solo prometen “esto va ha cambiar muy pronto, estamos viendo un avance en la democracia…”. Y así está la cosa a día de hoy.

Yo cuando vi por primera vez a Anthony Hopkins en el papel de Hannibal Leckther, no pude evitar muchas cosas más que en pensar en su familia. Una de ellas es, ¿Por que pese a todo, en el filme, el sádico asesino conseguía atraer el interés de esa mujer que incluso lo salvaba de una muerte segura?. Esos pequeños detalles que Hollywood sabe aveces retratar con maestría, nos deben hacer funcionar la mente de vez en cuando. Por que pese a que en una escena de la película (creo que la segunda parte titulada “Hannibal”…), el doctor se come el cerebro de una persona en presencia de la chica. El que está siendo devorado no está muerto por que el Hannibal es un gran conocedor de la mente humana. Eso es posible que refleje con cierta similitud la labor de las representaciones diplomáticas en el mundo. Comen el cerebro, en presencia de todo un pueblo y luego escriben faxes (wikileaks supo captarlos…) a sus jefes. Esos a su vez, les condecoran por haber realizado su labor de “espías” en el mantenimiento eficiente de las increíbles relaciones bilaterales entre demócratas y dictadores, que derivan muchas veces, y de una manera vergonzosa, en faltas de respeto incomprensibles como decir que “HAY MUCHAS MAS COSAS QUE NOS UNEN QUE LAS QUE NOS SEPARAN”.

Insisto en que mi conocimiento de la labor diplomática es muy limitada. Que he conocido a muchos que tienen un corazón entre costillas y que sin serlo oficialmente, yo dispongo de un pasaporte rojo. Pero que conste que con la diplomacia tan vaticana que tenemos en este mundo que sufre mucho las desigualdades sociales que solo afectan a los más desamparados, las representaciones diplomáticas en el mundo, vienen a jugar un papel bastante sospechoso, por que ninguno te va ha explicar realmente, más allá de lo que ya es sabido por todos y que no gusta mucho, cuál es su papel para que los países duros de mollera dejen de cometer esos abusos contra las “ratas y cucarachas” (Gadafi)

Nsé, un diplomático con suerte y consorte que se pregunta ¿Cuándo es que nos convertimos en corderos?.