Por: Tiniebla

Hoy, 10 de mayo del 2013, como en otras ocasiones, el auto-denominado “primer deportista,” “primer magistrado,” “hijo predilecto,” “alcalde honorifico,” “único magnánimo,” y sus acolitos, abrirán  la campaña electoral.

Durante los próximos catorce días por aquí se verán sombras que se esconderán bajo la bandera de la infamia y una vez más, harán llover promesas sin cumplir a unos ciudadanos aplacados  y hartos hasta las narices de ser atropellados, engañados, saqueados, violados y adulterados.

He pasado mucho tiempo—como muchísimos ecuatoguineanos—aferrado a las garras del miedo, sumergido entre la bruma del silencio, respirando e ingiriendo los tóxicos exabruptos del mando dictatorial; mientras  cada día, las realidades cotidianas (Muertes, robos, hambre, enfermedades, corrupción, detenciones arbitrarias…etc.) me agrietan  el alma.

Un año más pasarán a engañarnos y bordearan el parlamento y abrirán un nuevo senado y harán que sobre la columna vertebral del estado desplome todos los gastos de unos inoperantes incapaces de mantenerse solos de pie. Sobre la columna vertebral del estado caerán todos los gastos de unas entidades sin sentido en un sistema dictatorial donde sólo un hombre y su familia
mantienen y conducen sin ritmo  y a su antojo el timón de todo un estado. ¡Qué vergüenza!

Trabajadores,  alumnado y ciudadanos de todas las capas sociales se colocarán bajo sol,  y si llueve, bajo lluvia. Sin paraguas ni agua que les ayude a apaciguar la sed de libertad y de justica que necesita su organismo. En el estadio estarán hombres y mujeres  que asistirán por coacción y miedo a perder sus trabajos; estudiantes pávidos por perder su derecho a recibir una educación endémica. Porque si queremos ser serios y objetivos, tendríamos que estar de acuerdo con que la educación y la sanidad de aquí son epidémicos.

Harto de observar con pasividad, desde otra óptica, cansado de este silencio abrumador, sello mi compromiso de lanzar mis gritos a los cuatro vientos bajo el Pseudónimo “Tinieblas” porque entenderán que en un sistema dictatorial, los que quisieran hablar criticando la situación inhumana de opresión, son los primeros caldos de cultivo. Guinea  es un país joven, con historia joven, pero
desgraciadamente aquí nada es verdad. Todo es mentira.

No es cierto que aquí haya un estado de derecho.

No es cierto que aquí haya un parlamento que decida y al que se le escuche.

No es cierto que aquí haya opositores capaces de luchar en igualdad de condiciones con el Primer Ecuatoguineano.

No es cierto que en el Nuevo senado vayan a tener funciones serias.

No es cierto que la campaña y las elecciones se celebren en un clima democrático, libre, o transparente.
Todo es mentira.

Y las ansias de aparentar y recrear sistemas democráticos caducos y corruptos tienen una explicación: La torpe necesidad de aparentar y querer distraer al mundo internacional de lo mal que se hacen las cosas y así, perpetuarse en el poder.

Todo es mentira. En el estadio lloverán mentiras y engaños. Pues queramos o no, se escribe una nueva página de mentiras en la historia de Guinea Ecuatorial.

Malabo a 10 de mayo de 2013