Por: Tiniebla

 

Llevamos días escuchando simplezas y viendo bailar a los acólitos en sus respectivos distritos con mítines faltos de seriedad y al mismo tiempo, regalando calderillas a la hundida población para embriagarse y olvidarse de las falsas promesas.

Sigue sorprendiendo ver en distintos puntos del país, cuatro fotos a la par: tres de candidatos del CPDS al Parlamento; y una foto del siempre alma- sombra representando al PDGE. ¿Es Obiang Nguema Mbasogo el candidato del PDGE para el  parlamento, Senado, o Ayuntamiento? ¿No dicen que el PDGE está en coalición con otras fuerzas políticas? ¿Por qué no nos muestran los rostros de todos los postulantes de esta nublosa coalición?

Todas estas cuestiones y otras que puedan surgir tienen una sencilla respuesta: Pucherazo y falta de seriedad. Estas elecciones tienen el propósito de distraer a la opinión pública nacional e internacional, mientras el gobierno sigue embrollando a la población deseosa de un cambio sincero y real.

Los que hemos nacido, crecido y perecemos bajo el tejado de este sistema dictatorial podemos dar fe del arraigo y de cómo han conseguido desplumar y revertir con el bastón de la opresión todas las contracorrientes. Al mismo tiempo me remito a la frase del filósofo: “nada es, todo cambia.”

Tengo fe. Cuando nos armemos de valor desaparecerá la estatua que nos mal-gobierna.

No es casualidad que la foto del Obiang Nguema Mbasogo esté representando a todos los parásitos-candidatos de PDGE, porque será él y no otros -el que marque el rumbo de este barco carente de timón-.

Esta semana, concretamente el miércoles, hemos visto a muchos militares en la calle, muchos militares dispuestos a matar al primero que abra la boca y diga: “basta ya!” Y con el valiente muerto, caerían primos, hermanos, hermanas, padre, tío, tribu…etc. Aquí, las cosas son así. Lo que hemos visto desde el miércoles por las calles de Malabo aparte de ser una vergüenza, es una cobardía por parte del ejército que debería de proteger a los ciudadanos.

Están dispuesto a hacer llover bombas en pequeñas aldeas y exterminar a todos aquellos que aun desnudos y descalzos, se atreviesen pacíficamente a protestar por las situaciones inhumanas que les rodean , están dispuestos a asesinar a los que se atrevieran a pedir un rumbo a este barco viejo que lentamente está cayéndose a la derriba. Obiang se engaña porque el camino de los pueblos hacia la democracia real, es irreversible.

Reitero, no es por casualidad que “el colgado” este por doquier. Es la sombra que nos acompaña y nos perturba a donde vayamos. Nos come el alma. Nos impide soñar y navegar hacia una orilla llena de libertad, llena de democracia.

El mismo hombre, la misma cara.

Malabo a 17 de mayo de 2013