No es la primera vez que la peluca de la primera dama de Camerún da de que hablar por los foros y los medios de comunicación del mundo entero. Es extravagante y para muchos, increíblemente asquerosa. Pero claro, si tenemos en cuenta que otros pobladores de la tierra ven en Brad Pitt al “hombre perfecto”, entonces lo de Chantal de Biya es muy normal y es perfectamente entendible. La moda es lo que cada cual decide que quiere que sea, y como estamos peleando por un mundo donde la democracia sea real, entonces señoras y señores, la historia de la peluca de “madame la premier dame” de Camerún pasa a convertirse en una cuestión de respeto. Pero, que no quita que los demás que tampoco somos ciegos digamos que esa peluca… es muy fea.

Si ese fuese el problema que tiene la sufrida población camerunesa, yo estaría hasta feliz por ello. Ya que con unas buenas tijeras se resolvería la historia de la “melena de león de la ridícula señora. Pero para ridículos tenemos a su marido, otro ser humano que se cree “elegido” por algo divino para dirigir los destinos del pueblo hermano y vecino, hasta que el próstata le de matarile. Y es que estas tenemos en África. Un grupo de hombres nacidos en los tiempos del “si bwana” y forjados en los más estrictos sistemas totalitarios que hacen de nuestro continente un lugar invivible. En parte gracias a ese occidente tan presto a tender la mano para ayudar en las labores de desarrollo de “ese continente que dejamos abandonado a su suerte…”. Si señores, resolver un problema tan pequeño como la peluca extremadamente fea de la vedette es algo que no nos debería preocupar en absoluto, por que luego nos daríamos cuenta de que su marido y ella nos tienen ocupados en temas mucho mas difíciles de entender en un mundo que avanza sin la ayuda de ellos. Si, un mundo que ya ha cambiado bastante desde que el occidental se llevó su látigo y sus “órdenes” a otra parte. Ese mundo que tan pequeño se ha hecho por culpa de los medios de comunicación y de las ganas de las personas de conocer un poco mas, es ahora un lugar diferente a lo que heredaron esos viejos hombres que siguen viendo en su gente la “mano de obra barata” para su enriquecimiento personal. ¿Saben cuánto cuestan los potingues que se mete en ese bosque amarillo que lleva encima de lo que lleva encima de sus hombros?, ¡huf!… pues si, debe costar un huevo. Pero el problema para gente así, que vive en la fase C, que es la que llevará a culminar lo que empezó con la fase A: Llegar al Poder, luego venía la B: instaurar una Dicatadura y finalmente la que nos ocupa, la C: Crear una Monarquía. Decía que esa gente, lo que no les preocupa es el dinero. ¡Hay dinero para regalar!… La cuestión es enviar a una persona de confianza a París o a Milán, cuando la apretada agenda de una first lady (que se reduce en dar una imagen cristiana junto al hombrecillo de la próstata dormida) no te deja muchos viajecitos, comprar todo tipo de líquidos (no inflamables, faltaría mas…) para que al menos huela la cosa bien. Y así, así es como se gastan la pasta que trabajamos miles y miles de africanos. Hay que reconocer que la culpa no termina de ser de ellos, es una posición demasiado fácil para adoptar, sabes que así funcionan con tu sufrimiento, pero piensas que “ningún imperio dura cien años”, claro, como tú ya tienen garantizado lo de vivir cien años, a los demás que no lo tenemos muy claro (ni tampoco nos da la gana vivir tanto tiempo en esta mierda…) déjanos pretender que los imperios, duran mucho mas cuando la gente se acomoda y los ve crecer sin decir ni “………..”. Vamos, insisto que la peluca de madame no es el mayor problema de los que tenemos una vida plagada de problemas cada vez más serios.

Paul Biya es un presidente que lleva desde el año 1982 insistiendo en que la población de dicho país le debe todavía un eterno agradecimiento (no lo copió de Obiang. Es como funciona cuando damos sensación de estar dando las gracias por nada…), por lo que su plan a largo plazo para el país, es morirse en la cabeza del estado y ser enterado en un panteón donde cada año vayan a venerarlo los eternos agradecidos, vamos, exactamente como hicieron León Mba, Houphouët-Boigny, Ahmadou Ahidjo y otros tantos (malos ejemplos) hombres que han convertido el poder de estado en un negocio lucrativo, con sucursales en Europa, EE.UU y Asia. Morir de presidente es lo que cuenta para esa gente. Lógico, ¿por qué morir como un simple ciudadano cuando se está tocando el cielo con la lengua?, con lo feo que queda que le entierren a uno en esos cementerios de mala muerte que sus “eminencias” son incapaces de dotar de “normalidad para el último reposo”. Por que un señor de la “calidad” de Paul Biya, que cuenta en su “palmares” político con el cargo de Ministro Secretario General de la Presidencia en 1968 durante la dictadura de Ahidjo, luego Primer Ministro en 1975 con el mismo dictador, no puede palmar lejos del poder de estado, sería una vergüenza para su acólitos y su familia que lo aman tanto. El viejo león camerunés se graduó en Relaciones Internacionales en París (no podía ser en otro lugar… y siguen mandando ha estudiar a sus hijos fuera de sus propios dominios a día de hoy y en pleno siglo XXI, en un mundo tan cambiado… ya, ya, ya lo se “ningún imperio dura cien años”) en el 61 y llegó a la presidencia después de que Ahidjo creyese de que su vida estaba un tanto desgastada. Luego un fallido golpe de Estado perpetrado por los hombres de Ahidjo (¡anda… esto de abandonar el poder funciona como el boomerang!…) le hizo cambiar de estrategia (para desgracia de los cameruneses) y así se ha mantenido en el poder pese a todas las graves acusaciones de corrupción, de fraude y de delitos de lesa humanidad. Él, el marido de la mujer con el pelo increíble, está seguro que morir… solo puede ser desde la silla del poder absoluto, ¡que se jodan los envidiosos!.

Pero al igual que el look presidencial es diferente entre la pareja presidencial guineoecuatoriana y la pareja presidencial camerunesa, también son diferentes las maneras de malgestionar la “cosa pública”. Si dejamos de lado a Francia, Estados Unidos, Inglaterra y… España, nos encontramos con Estados independientes, poblados por seres humanos y de problemas internos a nivel socio político y cultural. Entonces, buscamos las diferencias que pueden haber entre esas dos formas distintas de llevar el look dictatorial. A diferencia de Paul Biya, Teodoro Obiang no disfruta de la sensación de “algodón chamuscado” que puede ofrecer esa peluca asquerosa de madame la premier dame camerounaise. Obiang prefiere dormir junto a la primera futbolista nacional, que aunque no haya tocado nada redondo y cosido en cuero en su larga vida, siempre se puede utilizar la camiseta roja con el número 10 y el nombre de Ayongman en la espalda como una buena almohada (juzguen ustedes mismos…). Pero las diferencias entre los dos “illuminatis” no se acaba en eso, ya que de Paul Biya al menos hemos podido decir “Estudió Relaciones Internacionales en París”, eso ya es decir mucho sobre lo que le entró en el coco durante una etapa rica de su vida, ya que lo que nos toca a “nosotros” los guineoecuatorianos, es ver insuficiencia en aquello del CV de “ESE HOMBRE”, “Formación Militar en la Academia de Zaragoza”, ¡huy!, yo tampoco soy muy bueno escribiendo, pero para que a uno se le considere “Primer Magistrado”, por ejemplo, algo “inteligente” debería manchar dicho CV… ¿no creen? (tampoco se esfuercen mucho en creer, ya saben mucho…). Luego vienen lo de los cargos de responsabilidad ocupados cuando el dictador era “el otro”. Paul Biya ocupó puestos de relevancia dentro de la estructura dictatorial de su antecesor, que demuestra que anduvo muy cerca de gente que utilizaba el cerebro al menos en un 43% dentro de una capacidad del 43% total. Obiang, durante la dictadura, desempeñó el magnífico rango de… ¿Teniente?, ¡vaya!, nuestro hombre pierde por goleada frente al vecino. Son ejemplos que pueden derivar y explicar perfectamente la situación nefasta en la que estamos malviviendo cameruneses y guineoecuatorianos.

Conclusión: Está demostrado (y no es que yo lo venga a sacar a la luz ahora… que conste) que la Peluca que da risa haya donde vaya, está mantenida por un tipo que anduvo por los pasillos de algo que se asemejaba a un centro de “arreglamiento” de cerebros (entiéndase por Universidad), pero como las Ciencias no dan lo que la naturaleza no concedió, Camerún está jodido gracias a que ese cerebro se utiliza para perfumar los cabellos amarillos de una caprichosa de lujo. Pero bueno, a lo nuestro. Camerún está dando de comer a Guinea Ecuatorial, demostrando así que las mismas tierras fértiles que en nuestro país no se sabe cultivar, son el orgullo de la agricultura para ellos. En Camerún hay una sistema educativo que funciona tan bien que los padres guineoecuatorianos mandan a sus hijos a estudiar allá. En Camerún la sanidad está pálida, pero es preferible eso ha estar muerta como la de Guinea Ecuatorial. En Camerún hay prensa diaria incluso algunos diarios rayan la libertad de expresión (léase Popoli (diminutivo de Paul), en Guinea Ecuatorial tenemos La Gaceta (jejejejejejeje…). Camerún tiene varias medallas olímpicas en diferentes modalidades deportivas, que demuestra la buena salud y los esfuerzos en el sector, Guinea Ecuatorial casi ahoga al hijo de un camerunés apellidado Moussambani en una piscina de Sydney durante las olimpiadas celebradas en Australia (busquen esa información en google, aunque pienso que no hace falta). Camerún es cuna del arte en África y una referencia en la música, Guinea Ecuatorial se cargó al único artista que había conseguido hacer bailar a los cameruneses (busquen Maele). Hay más ejemplos, pero no estoy para abrir los ojos a nadie… Solo que he decidido cerrar con una pregunta sencilla:

¿CUAL DE ESOS DOS PAISES TIENE A ALGUIEN CON CEREBRO PESE A QUE TODO VA MAL EN SUS DOMINIOS?

Finalmente, nos damos cuenta de que la peluca de Mdme Biya no puede esconder la realidad que nos mantiene plácidamente callados a TODOS.

Nsé, apostando por Biya (tengo razones poderosas…), es lo que hay.

P.D: Alguien saldrá con que tenemos petróleo, gas y al P.D.G.E… Díganle que ya lo sabemos, por eso estamos como estamos.